EL PERFIL DEL OBRERO CALIFICADO


Por Raquel Vargas, ACJ Bogotá

EL PERFIL...

Al referirnos al perfil de una persona, estamos aludiendo al conjunto de cualidades de orden físico, personal, moral, académico, social, familiar, profesional, y muchos otros atributos que nos ubican dentro de un campo identificado de aptitudes para el ejercicio de específicas acciones.
Así es como un mismo individuo posee varios perfiles, según sean las condiciones exigidas para un área específica de responsabilidades. Estas están directamente ligadas al perfil exigido.

CARACTERISICAS DE UN DISCIPULO, LLAMADO A CUALIFICARSE COMO OBRERO, PARA EXTENDER EL REINO DE DIOS


TENER HAMBRE Y SED DE DIOS, Y ESPECIALMENTE DE SU PALABRA

Estas personas buscan a Dios para conocerlo más con el fin de servirle más y mejor, Ellas se dejan guiar por Dios, bajo la luz de Cristo: “Desead como niños recién nacidos, la leche espiritual (la palabra de Dios) no adulterada, para que por ella creáis para salvación (1P 2, 2) Ellas se aplican a penetrar el misterio de Dios sea por la Sagrada Escritura o por los documentos y enseñanzas de la Iglesia y buscan el modo de conocer a Dios y de transmitir su conocimiento a otras personas. Se siente como iluminadas y fortalecidas por un fuego interior.

VIVIR EN INTIMIDAD SINCERA CON DIOS

Son personas que han descubierto a Dios como centro de su vida y se inspiran en Él, para vivir una vida feliz y fecunda. Ellas se reconocen como pecadoras, pero en Cristo se consideran perdonados y justificadas y se sienten llamadas para compartir esta paz a otras personas. Ellas experimentan la riqueza del bien inherente a los mandamientos y saben estimarlos a su justo valor por su observancia. “Y en esto, sabemos que nosotros lo conocemos, si guardamos sus mandamientos” (1Jn 2, 3). Ellas logran captar el valor de una vida santa y luminosa en el bien.

ACEPTAR A CRISTO COMO ENVIADO DE DIOS

Son personas que han captado la persona de Cristo, como Enviado de Dios y se sienten inclinadas con mucho amor, para someterse a El. Ellas quieren obedecer a Cristo, como Señor, y se comprometen fácilmente con El para aceptar sus deseos y mandatos, con el fin de ejecutarlos. Ellas son deseosas de ser usadas por Dios. “Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros” (1 Col 2, 1). Estas personas se preparan y se dejan formar para poder servir al Señor, en la difusión de mensaje.

ESTAR LISTOS Y DECIDIDOS A IR AL ENCUENTRO DE LAS ALMAS ABANDONADAS Y NECESITADAS DE DIOS

Los discípulos que aman a las almas abandonadas y necesitadas de Dios, (entendidas como tales aquellas personas que no han entrado aún en la experiencia de hijos de Dios), se sienten listos y decididos para ir a su encuentro (de esas almas). Sin este amor no existe posibilidad de darse al prójimo en su salvación, porque no se ve el por qué de la salvación. “Porque el amor de Cristo nos constriñe” (2 Co 5, 14). Este don infunde amor, valentía y esfuerzo para ir a la búsqueda de la oveja perdida.

Estas son unas pocas características del verdadero discípulo, obrero cualificado, que siente el peso dulce y suave de las almas y que no descansa hasta no pacificarse de verdad por ellos.

IMPORTANCIA DE LA MADUREZ INTEGRAL PARA EL OBRERO DISCIPULO


Por una parte, la fe y la ciencia no son antagónicas ni incompatibles, como se consideró hasta hace algún tiempo cuando existía prevención y suspicacia mutuas entre la una y la otra.

Los avances de la ciencia ofrecen medios de formación que ni siquiera se sospechaban hace algunos años. Hoy se aplican muchos principios sicológicos en la formación profesional, existe la orientación profesional, métodos de estudio y motivación. Todas las profesiones pueden ser ejercidas por discípulos. La tendencia actual del discipulado es a ser practicado por profesionales de todas las disciplinas; la ciencia y la espiritualidad se alimentan mutuamente.

Los profundos cambios de nuestra época plantan nuevos desafío al discípulo. Siempre ha sido necesaria la formación integral, pero esta necesidad adquiere, en el mundo moderno, las características de una emergencia imposterga

Por consiguiente, el discípulo debe tomar muy en serio su formación integral. Una vida integrada en el compromiso total requiere necesariamente la participación de toda la personalidad humana, con sus componentes físicos, y sicológicos, animales y racionales, naturales y sobrenaturales. Precisamente por ser tan complejo y profundo ese compromiso, el ejercicio del discipulado exige una mayor madurez integral, en la que armonicen factores tales como la inteligencia, el juicio crítico, la madurez afectiva, la autenticidad de las motivaciones, la capacidad de unas relaciones interpersonales adecuadas, la habilidad para desempeñar un trabajo apostólico con dedicación, responsabilidad y eficiencia.

El discípulo debe empeñarse en formarse espiritual, académica y pastoralmente dentro de una dimensión humana y comunitaria; y en este empeño merece el acompañamiento de su comunidad que debe brindarle la atención que merece.

La perseverancia en la vocación está fuertemente condicionada por la madurez integral. El ejercicio del apostolado se realiza entre dificultades de varios órdenes, incluido el psicológico (el propio temperamento, la excesiva timidez, la desconfianza, la dependencia afectiva, enfrentamientos y rupturas) que exigen una fuerte personalidad para sortearlas.

La madurez integral del discípulo tiene también gran influjo sobre la eficiencia en el trabajo apostólico. Generalmente cuanto más apto sea el instrumento humano, más eficaz será la labor apostólica que Dios realice por su medio. Dios puede hacer milagros con un instrumento deficiente, pero qué bueno que nos esforcemos por superar nuestras propias deficiencias; acordémonos que somos arcilla en las manos de Dios y tal arcilla debe ser dócil para ser moldeada según el sueño del alfarero.

Mas, La perseverancia por sí misma no es suficiente, debe llevar consigo la alegría de vivir plenamente la propia vocación. La autorrealización del discípulo como persona humana, y por consiguiente la satisfacción en la vocación y en el trabajo, también dependen del grado de madurez e integración de su personalidad. Está en juego nada menos que la felicidad personal del individuo en esta vida y quizás también en la eternidad.

CARACTERISTICAS DE LA ETAPA HISTORICO-SOCIAL EN QUE EL OBRERO DE HOY HA DE DESEMPEÑARSE

LA POSMODERNIDAD LOS POSTULADOS DE LA POSMODERNIDAD: Aquella cultura moderna tiene determinados principios de los cuales se desprende su manera de concebir el mundo y de vivir en él. Estos principios o postulados aparecerán en la posmodernidad, algunas veces rechazados y otras modificados o tal vez aceptados y reforzados. Por esta razón, es necesario mencionar algunos, para comprender su papel dentro del mundo en que vivimos hoy.

Absolutización de la razón, como instrumento de la verdad de tal suerte que sin ella no se encuentra la verdad; la razón se hace fuente y norma de la verdad y por consiguiente, de la realidad, de donde se concluye, que lo no comprobable por la razón o no demostrable racionalmente no es real. Por eso mismo, una verdad revelada si no se demuestra racionalmente no pasa de ser imaginación o ilusión. Cientifismo, porque el modelo de ciencia positiva es la única garantía de verdad; de donde se dedujo que lo que no se pruebe empíricamente no es verdadero y por tanto no es real, como sucede con la metafísica y la religión.

Tecnocracia, que convierte el saber de la ciencia en poder, a través del cual se revoluciona la economía y las relaciones humanas con todos sus elementos (empresa, industria, agricultura, comercio, publicidad, comunicación, dinero y consumismo). Consolidación y conflicto entre ideologías opuestas, es decir entre el liberalismo y el socialismo, hasta entrar en dialéctica contradicción de lucha a muerte.

Estilo de vida formalista y legalista que ocasionó la reacción de la posmodernidad con sus extremos contrarios: el permisivismo y relativismo éticos. Antropológica dicotómica que concibe al hombre compuesto de dos realidades (materia y pensamiento = alma y cuerpo solamente unidos accidentalmente). Individualismo, que explica al hombre por su instinto egoísta, lobo para el otro, y que actuando para su propio beneficio o interés particular, contribuye al bien de todos.

Religión meramente racional o natural, que excluyó la revelada, porque aunque se proclamó tolerante con todas las religiones, se inclinó hacia el eclecticismo o el sincretismo y terminó si no en persecución al cristianismo y posición antirreligiosa, sí en indiferentismo religioso. Dogmatismo positivista y materialista que invalida toda realidad que no sea comprobable por las ciencias empíricas y que lleva a un materialismo que le garantiza al hombre su felicidad.


EL DISCIPULO, COMO OBRERO DEL EVANGELIO EN LA POSMODERNIDAD

ACTITUDES HUMANAS DEL OBRERO

  • Actitud evangelizadora, es decir, que tenga la intención de salvar, de liberar, no de discutir, ni de rechazar de plano, tampoco de anatemizar al hombre moderno.
  • Actitud no temerosa ni acomplejada ante la actualidad, pues lo llevaría a huir y a callar, al no sentirse capaz de dialogar con el hombre de hoy.
    Actitud abierta a los espacios de la posmodernidad, lo que debe ser tema desde las mismas escuelas de su preparación, hasta en las comunidades y asociaciones familiares.
  • Actitud confiada y esperanzada en el hombre de hoy, especialmente en la juventud para hacer una comunidad nueva y auténtica. Se consigue preparando a los agentes desde la etapa juvenil.
  • Actitud no amenazadora con anatemas sino por el contrario comprensiva, con la intención de transformar la sensación común hacia un cristianismo intolerante e intolerable, intransigente e inhumano.
  • Actitud renovada de ministerialidad, que exige una actitud de servicio y no de dominio.
  • Actitud comprensiva o de conciencia amplia ante el hombre actual, a quien de entrada no se le debe juzgar.
  • Actitud pastoralmente inculturada porque no sólo estudia la manera de encarnar el Evangelio en la vida de los fieles, sino cómo vivir la inculturación en su ser y en su misión.
  • Actitud pastoralmente inculturada porque no sólo estudia la manera de encarnar el Evangelio en la vida de los fieles, sino cómo vivir la inculturación en su ser y en su misión.
  • Actitud conocedora y amante de la cultura actual, porque la estudia y la comprende, particularmente aquella sabiduría popular.
  • Actitud actualizada porque parte de las vivencias de la comunidad cristiana con todo su bagaje desde la catequesis primera.

AREAS DE INFLUENCIA DEL OBRERO, EN LA SOCIEDAD ACTUAL

  • La corporeidad humana
  • La afectividad
  • La comunidad
  • La naturaleza
  • El espíritu mediante la belleza o el arte
  • Las culturas ajenas al cristianismo
  • El aspecto intelectual de la fe
  • Las ciencias humanas
  • La acción para dar oportunidad a la contemplación
  • La vida de los fieles discípulos

    FUERZAS PARA MEJORAR EL PERFIL DEL OBRERO
  • La Fuerza de la Palabra
  • La Fuerza de la Oración
  • La Fuerza del Espíritu
  • La fuerza de la entrega y la obediencia

CUALIDADES MORALES QUE DEBERA TENER EL OBRERO CALIFICADO

  • El discípulo obrero del Reino tendrá especial interés por cultivar cualidades morales, tales como:
  • Espíritu de iniciativa, que lo mantenga siempre activo, empujado desde adentro por el amor.
  • Mente abierta y corazón grande, que lo hagan capaz de ir al encuentro de los demás, superando las principales causas del encerrarse en sí mismo, que son el miedo, la falta de confianza en Dios, en sí mismo y en los demás.
  • Capacidad de asumir responsabilidades, para el cumplimiento de tareas con disponibilidad, energía y alegría.
  • Capacidad de colaboración, para trabajo en equipo colaborando con todos los que se dedican a la misma tarea.
  • Capacidad de adaptación generosa a las culturas y costumbres, para establecer contactos auténticos y profundos con todas las personas.

CONCLUSION

  • Los cristianos somos —hemos de ser— “signo de contradicción”
  • Es Dios quien busca al hombre
  • Dios desea acercarse al hombre, Dios quiere dirigirle sus palabras, mostrarle su rostro
  • Jesús con su presencia lleva a cumplimiento el deseo de Dios de acercarse al hombre. Viene a enriquecerlos, a iluminarlos para que los hombres conozcan el verdadero rostro de Dios y puedan entrar en intimidad con Él
  • Aspiremos en la oración a seguir con gran fidelidad todas las indicaciones del Señor. Así, llegaremos a una gran intimidad con Él y, por tanto, seremos tenidos por grandes y calificados obreros en el Reino de los Cielos

 

 

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