| PROFUNDIZANDO LA
INTELIGENCIA ESPIRITUAL
Los científicos Newberg y D'Aquilli, de la Universidad de
Pensilvania recientemente descubrieron los efectos de prácticas
espirituales en nuestro cerebro. A través de tomografías
cerebrales de quienes practicaban meditación descubrieron
que las zonas de nuestro cerebro que nos dan la sensación
de individualidad se desactivan. Esta desactivación nos permite
sentirnos identificados con un todo unificado y trascendente.
Estos científicos descubrieron lo que desde hace años
intuyen los religiosos. A través de la oración con
devoción o del silencio de la meditación uno percibe
una conexión con el todo, un sentimiento de trascender nuestra
individualidad.
Zohar y Marshall llamaron a este concepto inteligencia espiritual.
Según estos autores, la inteligencia espiritual complementa
la inteligencia emocional y racional dándonos un conjunto
de capacidades adicionales: flexibilidad, capacidad de afrontar
y trascender el sufrimiento y el dolor; capacidad de ser inspirado
por visiones y valores, tendencia a ver los aspectos holísticos
o interrelaciones entre las cosas; habilidad para encontrar el significado
y el sentido de nuestros actos. Sin duda, la inteligencia espiritual
es una habilidad necesaria para desempeñarse con éxito
en las empresas.
El mundo de hoy es como un desierto árido donde muchas personas
están sedientas por encontrar significado en sus vidas. Desgraciadamente,
existen muchos espejismos en el desierto que confunden. Todo el
sistema en el que vivimos nos convence de que, si satisfacemos nuestras
necesidades superfluas, seremos felices. Buscamos significado cuando
nos abocamos a lograr metas individuales, a alcanzar nuestros deseos
materiales. Estamos convencidos de que logrando este espejismo alcanzaremos
nuestra realización. Todo el sistema nos influencia para
alejarnos de la inteligencia espiritual.
En mis clases para ejecutivos, cuando toco estos temas, les pido
a mis alumnos una tarea poco convencional: que realicen un servicio
desinteresado en alguna obra social. Ejecutivos con cargos gerenciales,
acostumbrados a servirse de sus subordinados y buscar sus logros
personales, ahora tienen que hacer lo opuesto. Pero cuando regresan
y cuentan sus experiencias, coinciden en que la experiencia fue
enriquecedora, que se sintieron felices de hacerlo, se dieron cuenta
de que estaban centrados en sí mismos y que existen enormes
oportunidades de servir.
Al ser el clima laboral cada vez más importante para las
empresas, desarrollar la inteligencia espiritual se convierte en
una necesidad. Cuando las personas son inteligentes espiritualmente
buscan trascender, buscan el beneficio común y no solo sus
necesidades egocéntricas. Saben encontrar significado a sus
labores y transmitirlo a sus subordinados. Son mejores miembros
de equipo y tienen mayor capacidad de soportar problemas difíciles.
En general, son más intuitivos y creativos.
¿Cómo desarrollar la inteligencia espiritual? Un
camino es el silencio o la meditación. Se requiere de unos
minutos de silencio en el día para empezar a mejorar la inteligencia
espiritual. No es fácil; constantemente pensamos y ahora
resulta que no pensar trae sus beneficios. Como todo cambio de hábito,
silenciar nuestra mente requiere de una gran esfuerzo de concentración
y perseverancia, pero vale la pena.
Dicen que el ser humano es como la gota que cae en la catarata
de un río. Antes de caer, o nacer, era parte de una masa
de agua. Durante la caída de la catarata se separa del todo
y cae asustada como gota individual. La gota de agua vive la caída
teniendo la ilusión de que es una gota individual, pero al
final de la caída, o de la vida del hombre, se vuelve a encontrar
con la masa unida del río que siempre estuvo allí
pero de la que la gota no era consciente.
La inteligencia espiritual justamente nos hace tomar consciencia
de que no somos simplemente una gota individual y de que estamos
relacionados al todo.
Fuente: David Fishman - El Mercurio - www.emol.com
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