Sobre George Williams

Te invitamos a leer los siguientes artículos:

LA VIDA DE GEORGE WILLIAMS, tomado de la Conferencia de Joachim Schmutz, III Encuentro Internacional Misión y evangelización, 2004, Campamento Bochica, Colombia

Se dice que George Williams es el fundador de la ACJ, pero creo que fue Jesús quién lo utilizó. Dios ha tenido un plan perfecto con la ACJ y utilizó George Williams a quien escogió para que liderara este movimiento.

George Williams era una persona como cualquiera, no era alguien especial, no se destacó por ser líder, no tenía un don especial. Es decir, es alguien como tu o como yo, lo que lo caracteriza es que él lo dedicó todo, para la misión de su vida.

George Williams nació en Inglaterra en el sur oeste de Londres en una provincia rural, provenía de una familia grande de 9 hijos donde él era el penúltimo. (En aquella época las familias en promedio tenían de 6 a 10 hijos en Inglaterra)

El padre de George tenía una pequeña granja y 7 hijos varones, pero no todos tenían la oportunidad de seguir con el negocio de la familia. El padre hizo una prueba, que consistía en llevar una carretilla de heno del campo a la casa, cuando le tocó a George vino una tormenta y la carretilla cayó a una zanja. La conclusión de la familia Williams fue que George no servía para el campo.

Ese fue el primer paso de George hacia la ciudad, un paso que surgió de un fracaso, pero que Dios lo usó para algo muy grande: la ACJ.

Cada uno de nosotros en algún momento de la vida tiene fracasos, pero es bueno saber que Dios, a veces usa los fracasos de nuestra vida para darnos algo mejor.

George Williams se mudó a una pequeña ciudad donde empezó a vender telas, allí conoció un amigo de trabajo, un cristiano que vivía el evangelio, que tenia una amistad con Dios. Este amigo lo llevó a otra iglesia y un domingo en la noche sintió que Dios le habló a él directamente, ese día George sintió el amor de Dios. Esa noche se fue a casa, se arrodilló y entregó su vida a Dios, en una sencilla oración. Esta escena fue la motivación de George, el resto de su vida.

El servicio en la ACJ parte de una experiencia muy personal con Dios, a veces queremos cambiar el mundo, pero el mundo se cambia cuando cambia un corazón.

Como partícipes de la ACJ es importante que logremos compartir con los demás este mensaje de Dios.

La Biblia nos enseña que existen dos caminos, uno que conduce a Dios y otro que nos aleja de Él, y eso encontró George, “Sin Jesús estamos en el camino de la muerte”; el sentido de la vida de George fue ayudar a que muchos pudieran entregar su vida a Dios, en un principio nunca pensó en una Asociación.

1840, Contexto de la sociedad en Inglaterra

Londres era la ciudad más grande del mundo en esa época (2.5 millones de habitantes, con todas las cosas positivas y negativas que esto conlleva). Había mucho crecimiento económico, existían las clases sociales, Unos “los ganadores de la industrialización” y otros los más pobres, Los que vivían la explotación en las industrias. Esto causó que en Londres hubiera muchos problemas como alcoholismo, prostitución, “pueblos jóvenes” (invasiones). El choque de los jóvenes campesinos era duro, además, de este panorama, trabajaban de 12 a 15 horas al día, sufrían la soledad de tener lejos a sus familias y la presión en las fábricas por la excelencia, rapidez, etc.

Una situación similar al de las ciudades modernas.

En esta época la iglesia estaba un poco lejos de los problemas, estaban ocupadas con sus miembros, con la vida dentro de la iglesia y olvidaban las necesidades de los demás, en especial las de los jóvenes, por eso Dios dijo “tengo que hacer algo” y creó a la ACJ como una respuesta.

La ACJ siempre debe ser una respuesta a las necesidades de las ciudades.

Siguiendo con la historia de George Williams, al llegar a la ciudad, uno de sus hermanos lo recomendó en Hichcock, una tienda de telas; en primera instancia lo rechazaron por que era muy bajito, pero él insistió y volvió a postularse hasta que fue aceptado.

George Williams se caracterizó por su Persistencia

Hichcock era una tienda de telas grande como con 100 empleados, los jóvenes dormían en el segundo piso de la fábrica, en dormitorios de 4 camas donde debían compartir la cama por lo menos 2 jóvenes, la vida era estricta, trabajaban de lunes a sábado. En medio de esta vivencia gris, George conocía a Jesús y compartía eso con sus compañeros de dormitorio.

“Cuando más trabajo tengo, más tengo que orar”
Martín Lutero

Todo comenzó con una oración, con el tiempo se unieron más y más jóvenes quienes oraban por diferentes necesidades.

“Era un grupo de jóvenes unidos en Cristo”.

Ese grupo creció, a tal punto que pidieron al Jefe Hichcock una sala para sus oraciones y descubrieron que en otras tiendas sucedía algo parecido. Había pequeños grupos de oración, en diferentes empresas, que intercambiaban experiencias y así pensaron en crear una asociación para poder tener un espacio fuera de la tienda y crear un proceso más sistemático, a partir de 12 jóvenes.

Así se fundó la ACJ, en 11 años lograron tener presencia en 9 países y se celebró la reunión mundial en París donde se redactó la Base de París.


Características de la primera ACJ

1. La oración
Tener una relación personal con Dios. Dios es alguien con quien puedo contar en cada momento de mi vida.

2. Lectura bíblica
Escuchamos a Dios a través de la Biblia. El se revela en esta sagrada escritura. El es el alimento de nuestra fe, es importante leer todos los días la Biblia.

3. Comunión
Amor y amistad. Compartir la vida con los demás “un cristiano solo no puede existir”, necesitamos un grupo donde poder compartir, estudiar la Biblia, donde expresar nuestras necesidades. Se busca lograr la comunión con Dios y entre nosotros. Esta comunión son espacios donde sacamos fuerzas para nuestra fe. El elemento que nos une es el amor.

4. Adaptación
No solo hablar de Cristo sino vivir con Cristo. Adaptar sus principios en nuestra vida, poniéndolos en práctica.

5. Servicios
Ayudar a los demás. Desde la primera ACJ los jóvenes amigos de George trabajaban los domingos en un proyecto para ayudar a los niños y niñas de la calle en Londres.

NOTAS RESUMEN DE LA VIDA DE GEORGE WILLIAMS, por Nestor Cortes, Socio Básico ACJ Bogotá


ALGO ACERCA DE LA VIDA DE GEORGE WILLIAMS:

En el libro “La Grandeza de un pequeño comienzo. Una idea da la Vuelta al Mundo” , se narra cómo era el trato de George Williams hacia los jóvenes:

  • “Trata a los jóvenes por su nombre.
  • Ve hacia las personas.
  • Escríbele una carta.
  • Pregúntale si le gustaría tomar una taza de te.
  • Sé amistoso de una manera natural.
  • Anda con él de paseo.
  • Muéstrate amistoso y has de ganártelo”.

Que a partir de estos contactos superficiales se hayan dado verdaderos encuentros, no dependía solamente de “su contagiosa manera de ser amistoso, de su gentileza o de su cordialidad siempre dispuesta”, sino, de una experiencia de vida no reprimida por el éxito. Esta experiencia lo conducía rápidamente a una forma de preguntar que lo instalaba rápidamente por debajo de la superficie. Sin que se lo dijera expresamente, su interlocutor advertía que era visto con ojos positivos y benevolentes. Cuando sus conocidos intentaban esclarecer el carácter, especialmente cuando se trataba de un aspecto cuestionable de un ser humano, les replicaba: “No pueden decir algo bueno acerca de él? No quisiera escuchar algo distinto de esto”

Tenía una gran opinión acerca del valor de la responsabilidad. Cuando entregaba a alguien la dirigencia de una sección, era muy raro que él, después, interviniese en su estilo de trabajo…En general, su confianza era confirmada”.


LA PERSONALIDAD DE GEORGE WILLIAMS:

“Quiera Dios ayudarme a concebir estas intenciones y me de, luego, la gracia de mantenerlas:

  • Que me decida firmemente a comprar un despertador y salir de la cama antes de que haya terminado de sonar.
  • Que cada mañana lea un trozo de la Palabra de Dios, para reflexionar sobre él y encuentre tiempo para la oración.
  • Que me esfuerce a vivir cada vez más desde el espíritu de la oración.
  • Que no discuta con las distintas tentaciones que me oprimen, sino, me oponga inmediatamente a ellas.
  • Que me resista al diablo en cualquier forma que se me quiera acercar.
  • Que ore más por mis queridos parientes y me preocupe por su conversión.
  • Que pase algún tiempo en oración por los jóvenes de St. Paul.
  • Que para determinadas cosas prevea determinados días y tiempos y me esfuerce en ser puntual y regular.
  • Que me esfuerce en conocer mejor la Escritura y en leer la Biblia con mi querida Helen.
  • Que la lectura de estos propósitos se me convierta en un hábito”


Esto era anotado en enero de 1856. Aún cuando los años siguientes no haya cambiado sustancialmente la situación, doce años después, se escuchan sus propósitos como variaciones del mismo tema:- “No oro lo suficiente.

  • Pido a Dios que haga posible que el espíritu de la oración aumente en mí.
  • Que cada mañana salga de la cama cinco minutos después de que haya sonado el despertador.
  • Que intente de todos modos evitar mis tentaciones particulares.
  • Que haga diariamente vigilia y oración.
  • Que intente comer sólo una vez carne y tomar sólo un vaso de vino.
  • Que aprenda cada mañana un verso bíblico.

Un año después se propuso, además, dormir sólo ocho horas durante tanto tiempo como me “vaya bien y no haya otra razón”.


LOS DOCE DEL NÚMERO CATORCE

No podemos saber con precisión el cuidado con el que este encuentro fue preparado. Lo que sabemos con seguridad es que no fue un espontáneo o casual “meeting” de algunos amigos. Esto es subrayado en una carta que Edward Beaumont escribió en Oxford quince años después. Recuerda que Williams le había acompañado en la tarde de un domingo de mayo a la Surrey Chapel en la orilla sur del Támesis. “Luego de que habíamos caminado juntos un rato” escribe, “tomaste mi brazo con la misma confianza de siempre y dijiste del moto que te es habitual: “Teddy, estás realmente dispuesto a realizar un sacrificio por Cristo?” Respondí: Si es realmente necesario, pienso y espero poder hacerlo. Y luego me contaste cuán seriamente te movía lo que significaba para otras Casas el inicio de reuniones espirituales tales como las que teníamos en el número setenta y dos en la St. Paul´s Churchyard; dijiste luego a continuación que se debería encontrar únicamente a un par de personas convencidas realmente y dispuestas a negarse a sí mismas que se entregaran, bajo la influencia de una oración profunda, a la vivencia de todo lo que podría hacerse para complacer a Dios”. Beaumont recuerda también la ocasión de una reunión bíblica: “ Si no me equivoco” en la que se habría decidido reunirse el seis de junio para “reflexionar a fondo sobre el valor y las posibilidades de un encuentro de este tipo”.

Lo que en esta tarde en el dormitorio de George Williams tuvo lugar realmente, no lo sabemos. El Diario de George Williams calla sobre el tema. En el diario de Valantine se encuentra algo; no obstante, sus anotaciones, las cuales han sido escritas sin punto ni coma, callan más de lo que revelan. Esto es lo que podemos ver:

“Jueves seis. Nos encontramos en el cuarto de G. Williams para fundar una comunidad con el objetivo de influir (religiosamente) sobre jóvenes y difundir el reino del Redentor entre aquellos que los rodean. El señor Smith de Coram St. Presidente él mismo tesorero hermano Creese Symons secretario, comité los que allí estaban presentes son de los nuestros”. Como se ve, anotaciones domésticas. El cuatro de julio se realizó la quinta sesión en la que todo giró alrededor del nombre que debía tener la Unión que estaba fundándose. Se le pidió a Christopher Smith dar sugerencias, lo cual él hizo: la Unión Beroa, Comunidad de Jóvenes Cristianos, o, Asociación Cristiana de Jóvenes. Probablemente no se decidió definitivamente aquella tarde, pues, George Williams, el doce de julio, volvió a hablar de ello: “Nuestra Asociación Religiosa de Jóvenes” se desenvuelve buen. Quien quisiera informarse actualmente en alguna obra de consulta accesible sobre el resultado de esta fundación, descubre regularmente que la ACJ fue fundada primero el año 1844 por los doce asistentes bajo la dirección de George Williams.


AVISO CLASIFICADO DE LA ÉPOCA 1886:

“Se busca Secretario para la Asociación Cristiana de Jóvenes” Un comité de jóvenes cristianos en una ciudad de provincia busca inmediatamente a un joven.

Debe ser dotado, experimentado y diligente, debe escribir bien, poseer una aptitud espiritual; elocuente y musical, así como poseer ciertas cualidades financieras para reunir dinero y cobrar deudas.

Como profesional confiable y especializado, debe saber realizar los preparativos para todo tipo de reunión: Comunidades de oración, horas bíblicas, reuniones evangelísticas, literarias, educativas y sociales, así como, sesiones de la Asociación en pleno, como también, comités especiales, los cuales, si fuera necesario, él también debería dirigir.

Debe saber dirigir la sala de lectura y biblioteca, así como su supervisión; debe ser responsable de la provisión del restaurante y del funcionamiento total del local, incluyendo la sección deportiva y todos los clubs que tengan que ver con ella. Debe darse la preferencia a un buen deportista.

Debe tener un buen estilo epistolar, ya que, todos los documentos, como también todas las informaciones, así como la lectura de erratas, descansan enteramente en sus manos.

Debe tener una salud robusta.

Debe ser generoso y abierto; al mismo tiempo, sin ejercer presiones, debe hacerse respetar.

El horario comienza a las nueve de la mañana y termina a las diez y media de la noche; en los domingos, desde las dos de la tarde hasta las diez de la noche. Debe esperarse, sin embargo de él, que, en provecho de su propia alma, visite el oficio divino antes del mediodía. El comité se siente feliz de poder ofrecer a quien posea las cualidades mencionadas arriba, un sueldo anual de setenta y cinco libras esterlinas”.

Nunca sabremos, infortunadamente, cuántos candidatos se presentaron. En todo caso, desde entonces, debe uno imaginarse bajo la figura de un Secretario de la Asociación Cristiana de Jóvenes, el raro ejemplar de un infatigable delegado trabajador, siempre en la cresta de la ola, un hombre de negocios profundamente cristiano, predicador, deportista y pedagogo formado musicalmente. Claramente, se puede ver, a través de esta imagen, a un hombre corporal y anímicamente sano que resiste la tensión entre el cielo y la tierra, y sabe lograr “ lo mejor de ambos mundos”.


SIETE AÑOS

“Fue un año de pleno entusiasmo y actividad y, también, de grandes esperanzas”. Esto es también válido para los jóvenes de la Asociación Cristiana de Jóvenes, la cual, entre tanto, ya había cumplido siete años de existencia. Podían basarse, con algún derecho, para afirmar que sus coetáneos, habitantes de Londres, ya sabían más o menos, lo que estas siglas (YMCA, CVJM, ACJ) ocultaban. El modesto pero flexible programa de conferencias que el Secretario honorario John Symons, ya emigrado a Australia, había organizado en 1845, se había convertido en una serie de reuniones, muy bien conocida por toda la ciudad, la cual, podía ya arriesgarse, finalmente, a dar el salto de organizar conferencias regulares en el famoso Exeter Hall, el cual, en una sala, podía ofrecer a los asistentes tres mil asientos. Hoy, todavía piensan los historiadores en estas “conferencias del Exeter Hall” cuando deben aludir a las distintas actividades de autoayuda organizadas por los jóvenes de entonces. En 1851, ya no se trataba únicamente de la ciudad. El mundo se anunciaba, y había que adoptar la actitud adecuada para responderle. Es posible inferir del Informe Anual del año 1852, que, en el año de la “Gran Exposición”, tuvieron lugar quinientas reuniones públicas para los jóvenes, sin hablar de otras mil organizadas en diferentes Negocios y en la, ya alquilada, Casa de Greshman Street. Además, se había ido a las calles para distribuir hojas y folletos.

 

 

 

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