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Además
de la prevención del abandono del hogar, este programa se
enfoca hacia la prevención de problemáticas tales
como: la deserción escolar, la delincuencia, la drogadicción,
la prostitución, el maltrato infantil y el abuso sexual.
Para
abordar los procesos preventivos, la ACJ-YMCA trabaja a través
de tres etapas simultáneas:
- Contacto
en la calle
- Trabajo
con las familias
- Trabajo
con las comunidades
Complementadas con el trabajo desarrollado en diferentes centros
de formación, ubicados en las zonas vulnerables de la ciudad.
El
programa de Prevención puede visualizarse en la página
siguiente.
Se
presentan adicionalmente en este capítulo estrategias programáticas
que se han venido desarrollando de manera articulada en cada una
de las fases que hacen parte del programa de Prevención del
Abandono del Hogar. Las estrategias señaladas son las siguientes:
- Acciones
de prevención de la deserción escolar
- Actividades
productivas y formati-vas para la generación de ingresos
- Coordinación
interinstitucional
- Política
social
Finalmente
incluimos algunas consideraciones generales respecto a aspectos
técnicos tales como planeación, ejecución,
monitoreo y evaluación, investigación y sistematización
que deben ser tenidos en cuenta para el adecuado desarrollo de un
proyecto social.
I.
SÍNTESIS HISTÓRICA SOBRE EL TRABAJO CON NIÑOS
Y NIÑAS DE LA CALLE, SUS FAMILIAS Y COMUNIDADES
Para
una mayor comprensión del proceso evolutivo que ha vivido
la ACJ-YMCA de Bogotá en torno al problema de los niños
y niñas de la calle, sus familias y sus comunidades, se transcribe
a continuación una síntesis de los aspectos más
significativos de la historia del abordaje y tratamiento de esta
problemática lo cual ayudará a ubicar al sector dentro
del conjunto de estrategias que el modelo plantea.
La
ACJ-YMCA de Bogotá fundada el 10 de marzo de 1964, inició
sus labores bajo la dirección de Donald C. Warrington en
una sede ubicada en la calle 24 No. 13-57, desde donde promovió
la vinculación de voluntarios jóvenes y adultos interesados
en trabajar en la extensión del Reino de Dios, dándole
prioridad a la labor con Comunidades marginadas. Posteriormente,
en el año 1966 la ACJ-YMCA adquirió la sede campestre
ubicada en Santandercito, (Cund.) a la que denominó «Campamento
Bochica» como un espacio ideal para la realización
de procesos educativos con niños, niñas y jóvenes
a través de la recreación dirigida.
En
1971 era muy visible el fenómeno de los niños de la
calle denominados «gamines» y el equipo de trabajo del
Campamento Bochica dirigido por Larry Sears comenzó a establecer
contacto con los niños y niñas de la calle llevándolos
de paseo al Campamento, ubicado a sólo 50 Kms del centro
de la ciudad.
En
1972 se realizó la Campaña «salve usted un niño»
encaminada a conseguir recursos con el propósito de ofrecerle
atención integral a un grupo de niños en el Campamento
Bochica. Los niños y niñas contaban con el apoyo de
una maestra quien realizaba con ellos los procesos de nivelación
escolar para acceder a la escuela de Santandercito. Dos cabañas
se construyeron para ofrecerles a los niños y niñas
una vida cómoda y un grupo de voluntarios apoyaba a los educadores
ofreciendo un cálido ambiente de hogar. Sin embargo un número
significativo de niños, niñas y jóvenes se
evadían del programa, por lo cual se optó por darle
prelación al ingreso de niños y niñas pequeños
que llevaran poco tiempo de permanencia en la calle.Simultáneamente
se mantenían los procesos de trabajo en la calle y en 1975
se vio la necesidad de disponer de una sede, por lo cual se establecieron
contactos con el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) para obtener
una casa en comodato (préstamo) en el Centro de la ciudad
(calle 23 con carrera 3). En esta sede se contaba con un programa
abierto y se brindaba a niños, niñas y jóvenes
el servicio de duchas, salud, alimentos y en algunos casos, albergue
transitorio, todo lo cual se complementaba con actividades educativas
y recreativas.
A medida
que los niños y niñas en el Campamento crecían
se vio la necesidad de complementar su educación escolar
con talleres productivos, por lo cual se estableció una fábrica
de cerámicas que fue necesario cerrar por dificultades de
transporte y mercadeo.
En
1984 los jóvenes que habían crecido en el programa
y que residían en el Campamento Bochica, uno a uno iba terminando
su educación secundaria y se hacía necesario empezar
a vislumbrar nuevas alternativas para ellos, por lo cual la ACJ-YMCA
tomó en alquiler una casa ubicada en el barrio «Villas
de Granada», donde se trasladaron los jóvenes que habían
concluido sus estudios secundarios en Santandercito.
En
esta nueva etapa se esperaba que los jóvenes encontraran
trabajo y que pudieran continuar con sus estudios. Pero poco tiempo
después, cada uno organizó su vida por separado y
se cerró la casa.
Por
otro lado, se evaluó el enfoque de trabajo llegando a la
conclusión de que continuar con el programa en el Campamento
resultaba costoso, con baja cobertura y los jóvenes no salían
preparados para enfrentarse a la vida laboral, todo lo cual demandaba
más de diez años por cada joven.
Ante
esta situación y las limitaciones económicas, la ACJ-YMCA
consideró conveniente conocer y explorar la situación
de los programas de internado con niños y niñas de
la calle y concluyó que era viable obtener cupos para los
niños y niñas que se contactaban en la primera fase
(etapa de calle). A su vez, la ACJ-YMCA comenzó a cuestionarse
sobre la viabilidad de realizar procesos de prevención del
abandono del hogar, por lo cual se delegó a Juan Duarte,
Coordinador del programa, la tarea de indagar con los niños
y niñas de la calle, acerca de las condiciones de vida de
sus familias y la posibilidad de establecer contacto con ellas.
A través de ésta primera aproximación se tuvo
la certeza de que era viable hacer contacto con las familias a fin
de profundizar en las causales del abandono del hogar y la viabilidad
de estructurar un programa con enfoque preventivo.
De
ahí surgió la necesidad de hacer una investigación
para la cual se contrató a Vladimir Carvajal quien contó
con la colaboración de los Coordinadores de Programas, Juan
Duarte y Luis Carlos Ávila y la orientación de la
Directora de la ACJ-YMCA, Gladys de Rojas.
Mediante
el diseño de fichas, juegos, grabaciones y entrevistas lúdicas
realizadas con grupos de niños y niñas de la calle
de 8 a 16 años se recopilaron y complementaron las historias
de 100 niños y niñas, las cuales fueron corroboradas
a través de un muestreo que se realizó con 50 familias.
A través
de este estudio se estableció lo siguiente:
-
El 98% de los niños y niñas abandonaron el hogar
entre los 5 y los 13 años de edad.
-
El 78% de los niños y niñas entrevistados procedían
de Bogotá y el 22% de otras ciudades.
-
En relación con el padre, el 20% había fallecido,
el 30% no tenía información y el 13% tenían
padrastro lo cual reveló un 63% de ausencia del padre natural.
-
En cuanto a la madre, el 22% habían fallecido y el 20%
carecía de información de lo cual se dedujo que
la familia de gran parte de los niños y niñas estaba
desestructurada.
-
Ocupación del padre o padrastro: albañiles, bulteros,
cartoneros, loteros, placeros, vendedores ambulantes y zorreros.
-
Procedencia de los niños y niñas por sector de la
ciudad: 44% Centro Oriente, 31% Sur, 15% Oriente, 5% Centro, 3%
Occidente.
-
Causales de abandono:
43% Maltrato físico y verbal por parte del padrastro y
de otros familiares.
16% Soledad, abandono y encierro.
12% Hambre.
14% Deseo de libertad, entrega a una institución
En
conclusión se dedujo que los niños y niñas
abandonaron su hogar cuando se combinaban las variables de extrema
pobreza, abandono y maltrato, lo mismo que cuando predominaban
condiciones tales como ausencia del padre, o la madre (familias
deses-tructuradas) y cuando la madre debía permanecer fuera
del hogar.
La
mayoría de familias vivían en barrios de invasión,
caracterizados por la carencia de servicios públicos y
el deficiente estado de las viviendas.
Una
vez analizada la información, la ACJ-YMCA comenzó
a definir un nuevo enfoque con base en los siguientes hechos:
- Las
instituciones de internado disponían de cupos e infraestructura
por lo cual no se justificaba que la ACJ-YMCA mantuviera un
programa de internado.
- Las
entidades que mantenían programas de internado no realizaban
procesos para reintegrar a los niños y niñas a
su familia.
- La
mayoría de los niños y niñas de la calle
tenían hermanos en la calle o en riesgo de abandonar
el hogar.
- No
se conocieron instituciones dedicadas a prevenir el abandono
del hogar.
De
los hechos anteriores surgieron las siguientes afirmaciones:
- Mientras
no se enfrenten las causales del abandono, el fenómeno
del niño de la calle seguirá incrementándose.
- No
todos los procesos de rehabilitación tienen éxito.
- Los
procesos de rehabilitación son de largo plazo, elevados
costos y baja cobertura.
- Los
hermanos de los niños y niñas de la calle se hallan
en alto riesgo de abandonar el hogar.
- Las
familias son receptivas al retorno del niño al hogar
y están dispuestas a participar en procesos preventivos.
- Las
familias expresaron que carecían de tiempo y de conocimientos
para educar a los niños y niñas.
- Se
requieren programas de atención preventiva para los niños,
niñas y para las familias.
- Hay
muchos casos de familias en condiciones críticas que
amenazan su supervivencia.
Con
base en los planteamientos anteriores, la ACJ-YMCA de Bogotá
diseñó el programa con el enfoque preventivo que contempla
el presente trabajo.
1.
Avances en la Investigación
En
1987 la ACJ-YMCA contrató los servicios de María Clara
Rodríguez, con el fin de profundizar en las causales de abandono,
para lo cual se seleccionó una muestra de 50 familias, 100
chinches y 20 largos con quienes la ACJ-YMCA estaba
trabajando. De este estudio se concluyó que el 75% de los
niños y niñas que retornaron al hogar a través
del programa lo hicieron para satisfacer sus necesidades de protección,
afecto y alimentación y a la vez adujeron que habían
abandonado el hogar por maltrato físico (40%), maltrato verbal
(38%) y penuria económica el (31%). En concordancia con lo
anterior, los menores condicionaron su regreso al hogar, a la disminución
del maltrato y al deseo de que el padre o padrastro maltratante
se alejara de la familia.
La
encuesta hecha a los chinches (niñ@s de
la calle entre los 5 y 15 años) reveló que subsistían
en la calle pidiendo limosna (37%) y robando (24%) y que el atractivo
de la calle era la libertad.
En
cuanto a los «largos» (niñ@s
de la calle entre 16 y 22 años) se concluyó que habían
permanecido en la calle durante un tiempo que oscilaba entre 5 y
15 años y que la mayoría había abandonado el
hogar a los 6 años.
En
1988 se contrató una evaluación externa del programa
como resultado de la cual se pudo constatar el éxito del
trabajo con el enfoque preventivo teniendo en cuenta que entre las
familias en alto riesgo con las cuales se habían realizado
procesos (1985 a 1988) no se habían presentado casos de abandono
del hogar.
A
través de la realización de un Foro con niños
y niñas de la calle se reafirmaron las causales de
abandono establecidas en las investigaciones anteriores, lo cual
ayudó a una definición más clara del enfoque
preventivo y se gestionó un proyecto con el Instituto Colombiano
de Bienestar Familiar mediante el cual se logró un convenio
de cofinanciación para un año que permitió
extender el programa a otras comunidades y reestructurar el área
de Desarrollo de la ACJ-YMCA de Bogotá.
En
1989 se realizó un censo de personas de y en la calle con
el siguiente resultado: 2.520 personas de la calle (675 niños
y niñas, 662 jóvenes, 1.183 adultos), 2.149 personas
en la calle (1.252 niños y niñas, 311 jóvenes,
584 adultos), 166 familias de la calle con 282 niños y niñas.
También
se realizaron, durante este año, varios foros con población
de la calle que facilitaron una mayor comprensión acerca
de esta problemática.
En
1990 el programa se extendió a 210 familias y 16 comunidades
en cuatro zonas de la ciudad. Durante este año se realizó
un convenio con la Universidad Santo Tomás mediante el cual
se inició la definición de un nuevo modelo de abordaje10
de las familias, el cual comprendía la realización
de ocho sesiones de cuatro horas cada una, a través de las
cuales se hace simultáneamente la investigación y
la reflexión con las familias, logrando cambios de percepción,
creencias y actitudes que se reflejan en nuevos comportamientos
que ubican a la familia en una perspectiva de cambio.
A
partir de esta investigación realizada en conjunto con un
grupo de profesionales, voluntarios de la ACJ-YMCA y estudiantes
dirigidos por Angela Hernández y Jaidivi Núñez,
docentes de la Universidad Santo Tomás, con la asesoría
de Jairo Estupiñán, la ACJ-YMCA puso en marcha el
modelo de abordaje, estructurado a partir de teorías de algunos
estudiosos de la familia como Mc Cubbin, Salvador Minuchin, Olsson
D.H y Pattersonn.
En
1991 se extendió el trabajo a 17 comunidades en las cuales
se involucraban, 150 grupos de niños, niñas y jóvenes
y 200 familias.
Otro
aspecto importante durante este período fue el énfasis
en procesos de Coordinación Interinstitucional que dio origen
a la creación de la Asociación de Entidades para la
atención del menor en situación irregular (AES) con
el liderazgo de la ACJ-YMCA y la cual se ha ido consolidando en
torno a iniciativas en favor de la población de la calle.
También durante el año 1991 se pusieron en funcionamiento
algunas iniciativas de generación de ingresos que se consolidaron
en 1992 con la formación de microempresas de confecciones,
maní, piñatas, chocolates, screen, bolsas de polietileno
que contribuían a mejorar los ingresos de los jóvenes
y las familias.
En
1993 se creó con el apoyo de AES y el ICBF y otras OG la
Corporación Acción y Futuro enfocada a desestimular
la mendicidad mediante la campaña «PLAN BONO»
con la cual se pretendía que en lugar de limosnas los niños
y niñas de la calle recibieran bonos que podían cambiar
por servicios en un Centro de Atención que se denominó
Centro de Recepción y Remisión para niños y
niñas en y de la calle, el cual fue entregado a la ACJ-YMCA
para su administración, teniendo en cuenta su experiencia
en el trabajo con los niños y niñas de la calle y
su rol protagónico en los procesos de Coordinación
Interinstitucional.
También
durante el año 1993 se consolidaron los procesos de trabajo
con las familias que vivían en los «inquilinatos»
del Centro de la ciudad y que habitaban en estrechos espacios donde
permanecían encerrados los niños y niñas mientras
los adultos acudían al «rebusque» para lograr
su supervivencia.
El
trabajo con las comunidades se extendió a 30 barrios en diferentes
zonas de la ciudad.
En
1994 la ACJ-YMCA realizó un censo sobre familias de la calle,
para la Defensoría del Pueblo y también por iniciativa
de la ACJ-YMCA se hizo un análisis de las condiciones de
vida de las familias de los inquilinatos que posteriormente sirvió
para fundamentar el proyecto que se presentó al ICBF para
la creación del Centro denominado «Hogar Amane-Ser»,
en el cual la ACJ-YMCA atiende desde 1997 a niños, niñas
jóvenes y familias de los inquilinatos del Centro de la ciudad.
En 1995 se estructuró el
programa de «Prevención de la Deserción Escolar»
que desarrolla la ACJ-YMCA desde entonces en las comunidades más
vulnerables de la ciudad. También durante este período
se formalizaron acuerdos con el SENA para la capacitación
en temas tales como alimentos y construcción.
En
1996 se terminó el convenio desarrollado a través
de la Corporación Acción y Futuro que apoyaba el funcionamiento
del Centro de Recepción y después de seis meses en
que estuvo cerrado, la ACJ-YMCA presentó un proyecto al ICBF
cuya aprobación dio origen al Centro de Recepción
que finalmente se ubicó en la sede de la ACJ-YMCA en el Barrio
Claret, en el cual se atiende a niños, niñas y jóvenes
de la calle.
También
durante este año se logró la aprobación de
una propuesta presentada al ICBF para la creación del Centro
«Hogar de Encuentro» ubicado en el Sur-Oriente de Bogotá
en el cual se desarrollan los procesos de trabajo preventivo con
varias comunidades del sector.
En
1998 la ACJ-YMCA recibió en administración el Centro
«Villa Niña» el cual atiende a niñas menores
de 18 años que requieren protección preventiva mientras
se ubica a sus familias o se les traslada a instituciones especializadas.
En
1999 se consolidaron nuevos programas de generación de ingresos:
panadería, taller de confecciones y elaboración de
manillas. Adicionalmente, se creó el «Club Eben-Ezer»
con el fin de brindar atención especial a los niños,
niñas y jóvenes iniciados en calle y a sus familias,
con la convicción de que el abordaje de los niños
y niñas en la primera fase de calle y sus familias facilita
la prevención del abandono del hogar. Por otra parte, se
intensificaron las sesiones de sistematización con todo el
equipo de profesionales que hicieron viable la publicación
del «Manual para el Desarrollo Integral».
Durante
el año 2000 se formalizó un Convenio con el Ministerio
de Salud para la realización del Proyecto «Yo Amo la
Vida» enfocado a desarrollar habilidades para la convivencia.
Al finalizar este proyecto, la ACJ-YMCA decidió mantener
la sede en Cazuca para el trabajo con niños, niñas
y jóvenes iniciados en calle.
Durante
este año se celebró el aniversario No. 35 de la ACJ-YMCA
de Bogotá con la campaña «Que el sol brille
para ti y para todos los niños, niñas y jóvenes
de Colombia» y se llevó a cabo el Simposio «Bogotá
frente al habitante de la calle en el siglo XXI» promovido
por AES durante la presidencia de Patricia Fajardo, funcionaria
de la ACJ-YMCA.
En el año 2001, con
el apoyo de la Fundación Baring y mediante gestión
de Y´Care Internacional de Inglaterra, se hizo viable la publicación
de este trabajo a través del cual se intenta dar una visión
general de los procesos preventivos que realiza la ACJ-YMCA de Bogotá
y que a través de una experiencia iniciada en 1971 con los
niños y niñas de la calle, se ha ido enriqueciendo
y articulando hasta convertirse en un modelo global que involucra
el trabajo en varios frentes y que se ha integrado mediante el concepto
de «PIRÁMIDE DEL DESARROLLO»
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