Proniño es el programa de acción
social de la Fundación Telefónica. Mediante
la escolarización de menores y la preocupación
por una atención integral tanto para el menor como
para su entorno, el programa Proniño contribuye
a erradicar el trabajo infantil y busca, además,
mejorar la calidad en la educación y aumentar la
retención escolar al tiempo que brinda a los jóvenes
las herramientas necesarias para la construcción
de su propio proyecto de vida.
La ACJ YMCA ejecuta
el proyecto Proniño en las localidades de:
Bosa y Kénnedy, atendiendo a 700 niños
Ciudad Bolívar, San Cristóbal y Rafael Uribe,
atendiendo a 400 niños y niñas
Municipio de Muzo, en Boyacá; atendiendo 1180 niños
y niñas
VOLUNTARIADO
A través del voluntariado pudes dar tus talentos
para ayudar a niños, niñas, jóvenes
y familias en nuestros programas o en Oficina. Click
acá para conocer más
DONACION
A través de la campaña Enciende una luz, deja
una huella, puedes contribuir con una donación anual
o mensual para ayudar a niños, niñas, jóvenes
y familias en nuestros programas Click
acá para conocer más
La fundación Telefónica
gestiona Proniño, un programa de acción
social que aspira a ayudar significativamente al cumplimiento
de las metas regionales de erradicación de las
peores formas de trabajo infantil en Latinoamérica
antes de 2015, y de todo trabajo infantil antes del
2020. Se trata de un programa articulado en tres ejes
estratégicos de intervención:
Protección integral de menores en situación
de trabajo infantil.
Calidad educativa.
Fortalecimiento socio-institucional para la sostenibilidad
a medio-largo plazo de la intervención social.
A 31 de diciembre de 2007 Proniño beneficia
de forma directa a 52.991 niños, niñas
y adolescentes de trece países (Argentina, Brasil,
Chile, Colombia, El Salvador, Ecuador, Guatemala, México,
Nicaragua, Panamá, Perú, Venezuela y Uruguay),
en 1.119 escuelas y 310 centros de atención.
Solo en colombia fueron 6.035 niños y niñas.
Cómo es el trabajo en nuestros Proniño?
En Bosa, el proyecto
funciona en la Casa Claret en pleno centro de la localidad.
Allí se trabaja en jornadas alternas a la escuela
tres dias a la semana, •en las que cada tallerista,
con su especialidad, tiene el reto de abordar temas
claves para el desarrollo integral de los niños
y niñas, con estrategias como el arte, las manualidades,
cine foros y análisis de la realidad. Los viernes
son el día artístico y toda la casa se
llena de color, baile, más alegría y música.
El proyecto cuenta con una oficina
que también es la bodega de materiales, un pequeño
espacio que vive lleno de fraternidad y mucha actividad
entre empleados, practicantes y colaboradores, por eso
en esta semana tuvo un arreglo locativo para que la
entrada de la oficina fuera independiente de los salones
de trabajo y así no interrumpir cada sesión.
En Kennedy, el proceso
es muy similar, se cuenta con una casa muy grande y
llena de luz ubicada estratégicamente a dos cuadras
de la estación de transmilenio de Patio Bonito
sobre la Av Cali, donde un equipo de personas con muchos
talentos desarrolla todo el proceso.
Para ambos proyectos la cobertura depende
de los niños que son remitidos por los colegios
de la zona, donde se identifica la situación
de trabajo infantil.
Proniño Muzo,
es un proyecto que viene desarrollando la ACJ desde
hace varios Años, con el fin de erradicar el
trabajo infantil de la mina de esmeraldas.
En Muzo, el trabajo es realmente duro.
Los empleados que han aceptado este reto lo hacen con
una gran vocación, pues esto implica dejar sus
familias para vivir en este municipio y luchar contra
los patrones culturales y las dificultades geográficas
de la zona.
De Muzo a la mina, cada mañana
es una hora de camino en jeep, si no hay derrumbes y
otros fenómenos naturales. En la zona de la mina,
se trabaja en la escuela donde llegan los niños
y niñas de diversas veredas que gracias al proyecto
están cultivando nuevos sueños para sus
vidas.
Patricia Fajardo, la directora de los
programas de Prevención y Erradicación
del trabajo infantil, cada cierto tiempo visita el programa
para hacer seguimiento y acompañamiento. Cada
visita es una odisea, pues llegar a Muzo no es nada
fácil. Para este viaje hay que madrugar y viajar
hasta Chiquinquirá, allí sale un carrito
a las 11am para Muzo, pero el abordaje no es fácil,
hay que estar muy despierto para cojer el mejor puesto,
pues el camino de Chiquinquirá a Muzo, es destapado
y la carretera en varios tramos atraviesa quebradas
y riachuelos. Toda esta travesía se ve compensada
cuando en Muzo se ven la constancia del trabajo y el
avance en los procesos con los niños y las familias.
De esta manera,
la ACJ YMCA está contribuyendo con el Noveno
principio de la Declaración de los Derechos del
Niño de la ONU:
“No deberá permitirse al niño trabajar
antes de una edad mínima adecuada; en ningún
caso se le dedicará ni se le permitirá
que se dedique a ocupación o empleo alguno que
pueda perjudicar su salud o su educación o impedir
su desarrollo físico, mental o moral”.