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Quienes se unen a la campaña "Enciende una luz, deja una huella" pueden escoger el destino de su donación para alguna de las siguientes actividades dirigidas a los niños y niñas beneficiarios, que vivien en en Ciudad Bolívar, Cazuca, San Cristobal Sur y Santafe, en la ciudad de Bogotá:
Las 5 propuestas que tiene para destinar su donación son una cadena de actividades que contribuyen a que los niños y niñas tengan un desarrollo integral que es el objetivo que persigue la ACJ-YMCA a través de sus programas de prevención del abandono del hogar en lugares como Ciudad Bolívar, Cazuca, San Cristobal Sur y Santafe. En estas localidades y barrios la ACJ ha desarrollado un trabajo desde hace más de 20 años, pero no queremos detenerlo, no podemos dejar estos niños ni queremos cerrarle la puerta a más niños que están llegando a nuestra ciudad desplazados por la violencia. Ellos necesitan una luz que abra su camino para una nueva vida, una vida en la que tengan muchas oportunidades a su alcance, puedan estudiar, comer, disfrutar su vida de niños y en un mañana ser los jóvenes y los adultos de una sociedad mejor. Usted como donante en esta campaña obtiene un gran reconocimiento, de acuerdo a su aporte entrará a formar parte de nuestros grupos de donantes, tenemos desde la categoría cobre con donaciones de 10 a 50 mil pesos hasta la categoría diamante que son aquellos que aportan 3 millones o más para cumplir este sueño. Además recibirá información periodicamente sobre el avance de la campaña y las actividades realizadas con los niños. Usted es una personas con muchas bendiciones y oportunidades, en la mayoría de los casos puede elegir qué comer, qué estudiar, a donde viajar, tenemos grandes planes en nuestra vida, le invitamos a que hoy uno de sus planeas sea que mientras come, gracias a su donación un niño también esté alimentandose a esta hora, que gracias a su aporte un niño desplazado pueda entrar a estudiar en esta ciudad tan dura a la que ha llegado, que gracias a su entrega en esta campaña los niños disfruten su vida como niños, no trabajando en las calles exponiéndose al frío, la contaminación, la indiferencia, sino que por el contrario esté en un programa YMCA en actividades formativas donde encuentre amigos, donde escuchen sus problemas donde aborden a su familia y así generar cambios verdaderos en su vida. Dar
una moneda en las calles no es la respuesta, pero apoyar procesos que
eduquen y formen niños y niñas con autoestima y un proyecto
de vida, es realmente incidir en un cambio social, es sembrar el sueño
para que ese niño o niña en el futuro sea un profesional,
forme una familia llena de amor y de esta manera rompamos el ciclo de
pobreza que viene viviendo. Le invitamos a que piense por un momento, qué pasaría:
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